For today, For tomorrow, Forever.
Por hoy, Por mañana, Por siempre.
Pour aujourd’hui, Pour demain, Pour toujours.
Сегодня, завтра, навсегда.
Cantando a los controladores ferroviarios, el Nocturno olvidado
Entre las escasas canciones escritas para las fuerzas de seguridad, esta obra de tiempo de guerra, Cantando a los controladores ferroviarios, ocupa un lugar singular.
Compuesta en los años sesenta, cuando la red ferroviaria del norte de Vietnam sufría ataques aéreos, rechaza todo heroísmo ostentoso. No hay fanfarrias ni marchas triunfales. Solo una noche, una luz vacilante, un silbato lejano y esta pregunta susurrada:
«Soldado, ¿eres realmente tú quien camina allí?»
Esa elección es precisamente lo que le da su fuerza.
Musicalmente, la obra se asemeja a un pequeño poema sinfónico vocal. El Andante inicial instala una atmósfera suspendida. El centro Allegro aporta el impulso colectivo. Pero, en lugar de una conclusión triunfal, la música regresa al silencio.
La armonía crea una luz difusa, hecha de retardos y tensiones discretas. La “señal verde” se convierte en el símbolo central: la seguridad concreta del tren, pero también la confianza colectiva invisible.
Tras su grabación inicial, la obra desapareció durante más de medio siglo. En 2020, Đỗ Hồng Quân la reorquestó respetando el espíritu original, revelando nuevamente al público esta memoria olvidada de la policía ferroviaria vietnamita.
Su resurgimiento recuerda que, más allá del testimonio histórico, ciertas obras sobreviven gracias a su capacidad de transformar una función utilitaria en una experiencia poética.
Y es precisamente esa contención expresiva lo que hace de esta pieza una de las páginas más singulares de la escritura de Hoàng Vân.
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Año de composición: 1968
1, 3-
La noche ya es muy avanzada,
La luna se ha ocultado,
Una luz titila,
¿Quién anda caminando en la noche?
Oh soldado, ¿eres tú?
Bajo el sol abrasador, entre tormentas nocturnas,
Tus pasos avanzan sin cansancio a lo largo de meses y años,
La tenue luz acompaña un canto lejano.
Estribillo:
Nuestras vías férreas son hermosas con los trenes que van y vienen,
Gracias a quienes vigilan día y noche,
Feliz aquel que se olvida de sí mismo por el pueblo,
Felices los trenes que llegan seguros a la estación.
Oh, qué hermosa es la luz verde de la señal,
Bajo las bombas como cuando callan las armas,
En esa luz verde está tu mérito,
En esa luz verde está tu mérito.
2-
Escucho el silbato a lo lejos,
El amanecer ya está llegando,
Ese tren nocturno,
Jamás lo olvidaré.
Oh soldado de seguridad, sin temer ninguna dificultad,
Desafiando los peligros sin escatimar esfuerzos,
Garantizas la seguridad del pueblo en el tren,
El tren pasa y el canto aún resuena a lo lejos.
(Estribillo)